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ene
23
2012

Los Vimana, las máquinas voladoras de la antigua India

Vimana en vuelo

Ilustración de un Vimana en pleno vuelo.

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¿Qué son los Vimana? se nos dice que hasta el primer vuelo de los hermanos Wright en 1903, el sueño de los seres humanos de desplazarse por el aire como las aves, era exactamente eso: un sueño imposible. Sin embargo, en la India, ese sueño se habría hecho realidad miles de años antes de la aparición de la primer avión creado por el hombre.

Vimana es el nombre de una máquina voladora utilizada por los dioses de la antigua india. Los relatos más antiguos sobre esta sorprendente civilización, escritos en sánscrito hace miles de años, describen las diferentes formas y materiales de los Vimana. Estas extrañas máquinas voladoras fueron utilizadas en increíbles combates, dignos de la Guerra de las Galaxias, cientos de años antes de Cristo.

En el Mahabharata, relato que describe la guerra entre los dos clanes más importantes de la India hacia el año 3,000 a.C., los Vimanas voladores se mencionan cuarenta y un veces junto a sofisticadas armas de combate que disparan rayos de luz. Por ejemplo, se hace referencia a los ataques del rey Salva contra la ciudad donde residía el dios Krishna en Dwaraka. En esta épica disputa, Salva conduce un Vimana volador llamado Saubha que tiene el poder de hacerse invisible. Krishna lo devuelve el ataque con un rayo que ubica y destruye a sus enemigos a través del sonido.

Veamos otra ilustrativo pasaje del Mahabharata que cuenta el ataque de Gurkha a la tribu de los Vrishis.

“Gurkha viajando en su poderoso y rápido Vimana lanzó un sólo proyectil, cargado con todo el poder del Universo, contra las tres ciudades de los Vrishis y los Andhakas. Una incandescente columna de humo y fuego, tan brillante como diez mil soles, se alzó en todo su esplendor. Era el arma desconocida, el Rayo de Acero, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas la raza de los Vrishnis y los Andhakas.”

En el Ramayana, que narra las aventuras de la princesa Sita secuestrada por el malvado Ravana, se menciona a otra máquina voladora llamada Puspaka.

“El carro Puspaka que se parece al Sol, fue traído por mi hermano Ravana. Este excelente carro aéreo puede ir donde quiera a voluntad……parece una nube luminosa en el cielo…..y el rey Rama lo tuvo y se elevó con el hacia la más alta atmósfera”.

Si bien el texto no califica a este carro volador como un Vimana, bien podría ser otra maquina voladora que usaba los mismos principios de los famosos Vimana.

 

Carro volador india.

Ilustración de lo que podría haber sido el Puspaka de Ravana.

Según el Doctor V. Raghavan, ex profesor de sánscrito de la Universidad de Madrás, existen muchos documentos en sánscrito, datados de hace cientos de años, que prueban que visitantes extraterrestres estuvieron en la antigua India.

“Hay una enorme cantidad de fascinante información sobre máquinas voladoras e incluso sobre armas de ciencia ficción, que puede ser encontrada en las traducciones de los Vedas y otros antiguos textos en sánscrito. Cincuenta años de investigación me han convencido que hay seres vivientes en otros planetas y que estos visitaron la Tierra 4,000 años a.C.”

No sólo existen relatos sobre las cualidades aerodinámicas de estos Vimana sino también sobre la manera como pueden ser construidos. En el Ramayana se indica que se necesitan 16 tipos de metales para construirlos pero aquí en la Tierra solo conocemos tres de ellos.

El Doctor Ruth Reyna de la Universidad de Chandrigarh tradujo unos textos del sánscrito donde se describe la fuerza “anti-gravitacional” que es aquella que los Yoguis desarrollan para levitar. Según sus investigaciones, esa misma fuerza anti-gravitacional es la que permitía a los Vimana desplazarse por el espacio.

Aunque parezca paradoxal comparado con la mayoría de reportes de avistamientos de naves extraterrestres, la información contenida en los textos sánscritos sobre la forma, el proceso de construcción, los materiales y las armas de los Vimana deja poco a la imaginación. Las numerosas menciones de Vimanas en textos que tratan no sólo de la mitología hindú sino también de su historia, indican que estos Vimana fueron una posible realidad cientos de años antes de Cristo. El Doctor Raghavan afirma que esta tecnología fue traída por seres de otros planetas 4,000 años a.C., en la misma época en que la cultura sumeria florecía en Mesopotamia y los extraterrestres Anunnaki vivían entre ellos.

Según el Dr. Raghavan, las leyes de los babilonios (Hakhata), sucesores de los sumerios en la región de Mesopotamia, indican sin ambigüedad.

“El privilegio de comandar una de estas máquinas voladoras es muy grande. El conocimiento del pilotaje está entre nuestras más antiguas herencias. Fue un regalo de ‘aquellos que vinieron de arriba’. Lo recibimos de ellos como un medio para salvar muchas vidas.”

 

Hanuman construyendo puente.

Ilustración de Hanuman (en verde) construyendo el puente hacia Sri Lanka.

“Aquellos que vinieron de arriba” es, en lenguaje sumerio, sinónimo de Anunnaki. Podemos inferir que fueron los Anunnaki quienes mostraron a los sumerios y luego a los babilonios, como construir y manejar estas sofisticadas máquinas. El conocimiento y la presencia Anunnaki se podrían haber extendido hasta la India. La iconografía de algunos dioses hindúes y algunos relatos mitológicos pueden ser evidencia de una posible presencia Anunnaki. Es interesante analizar el caso de Hanuman, uno de los fieles servidores de Rama, cuyo relato se encuentra en el Ramayana.

Hanuman era un hombre-mono inteligente que podía comunicarse, tenía poderes, y que dirigió un ejército de monos contra la guarida de Ravana en la actual Sri Lanka.

¿Hanuman podría ser fruto de otro experimento Anunnaki? No hay que olvidar que en el relato de héroe sumerio Gilgamesh, este viaja acompañado de Enkidu, un ser con características de Neandertal que podría ser una especie de Hanuman.

¿Podemos afirmar que los textos hindúes narran eventos que realmente sucedieron? o ¿son sólo relatos mitológicos?

Hace unos años, una investigación realizada por Michael Cremo confirmó que el supuesto puente entre la India y Sri Lanka, que según el Ramayana fue construido por Hanuman y su ejercito de monos, se encuentra sumergido frente a las costas del sur de la India. Lo más probable es que se trate de una formación natural y no de una construcción artificial hecha por Hanuman, pero eso no descalifica la veracidad de las descripciones encontradas en el relato.

De hecho, muchos de los personajes mencionados en estos relatos han sido figuras históricas como el propio dios Krishna que se supone, adoptó forma humana y participó en la gran batalla del Mahabharata. En la actualidad se puede visitar la casa donde Krishna creció en Gokul. Se trata de la morada de Nanda Maharaj, con sus 84 columnas, descrita detalladamente en los textos sagrados hindúes. En la entrada de la casa se encuentra el árbol en el que Krishna solía jugar y recostarse a tocar la flauta hace 5,000 años. Este lugar tiene tanta relevancia que ha sido calificado como patrimonio de la humanidad por el gobierno hindú.

 

Nanda Maharaj casa de Krishna

Casa de Nanda Maharaj en Gokul (india) donde creció Krishna.

Por otro lado, la gran confrontación en el llano de Kurushetra entre los Pandavas y Kauravas, narrada en el Mahabharata, es parte de la historia de la India. Es más, recientes investigaciones sostienen que Dwaraka, la ciudad de los mil templos mencionada en este mismo relato, se encuentra sumergida frente a las costas occidentales de la India.  Cabe destacar que en el Mahabharata se menciona más de cuarenta veces las fantásticas naves voladoras Vimana, y armas letales que parecen salidas de una película de ciencia ficción.

En resumen, podemos afirmar que los hechos narrados en los textos hindúes sucedieron, que los personajes existieron y que los lugares han sido ubicados por la arqueología moderna. Hay pues, sobrados motivos para sospechar que los Vimana existieron no en la imaginación de los que contaron el relato, sino en la realidad misma. La precisión con la que los Vimana son descritos es sorprendente.

 “Fuerte y duradero debe ser el cuerpo del Vimana, como un gran pájaro volador hecho de material ligero. Dentro uno debe poner el motor de mercurio con su aparato calentador de acero debajo. A través del poder latente en el mercurio, el cual pone el torbellino en movimiento, un hombre sentado en su interior puede viajar una gran distancia en el cielo. Los movimientos de los Vimana son tales que puedes ascender verticalmente, descender verticalmente, y moverse inclinadamente hacia delante y hacia atrás.” (Extracto del Samaraanganasutraadhaara.)

Los relatos sobre los Vimanas han sido compilados y tratados en libros como “The Antigravity Handbook” de David Hatcher Childress. En este trabajo se mencionan las técnicas para construir los Vimana empleando materiales como barras de grafito, bobinas de cobre o indicadores de cristal.

 

Hanuman puente a Sri Lanka

Fotografía aerea que muestra el puente submergido entre la India y Sri Lanka mencionado en el Ramayana.

Para muchos Ufólogos, los Vimana son lo que hoy conocemos como platillos voladores y sus tripulantes son seres de otros planetas. Prueba de ello son los cientos de textos, traducidos del sánscrito, donde se mencionan estas máquinas voladores. Los especialistas afirman que existen aún muchos otros textos sobre los Vimana que no han sido traducidos todavía.

Michael Cremo, como Schliemann el descubidor de Troya, asume la veracidad de los relatos mitológicos. Siguiendo las descripciones de los textos antiguos hindúes, Cremo ha encontrado varios de los lugares mencionados en estos relatos. Trabajos como el de Michael Cremo (“Arqueología prohibida”) nos revelan una historia poco convencional de la evolución de la especie humana. En ella, los elementos mitológicos y sagrados tienen un valor histórico, algo que no admite la historia tradicional. Zecharia Sitchin es el más conspicuo representante de esta nueva corriente de interpretación de la historia y Los Divulgadores sus advenedizos paladines.

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dic
10
2011

Nibiru I: El origen

Nibiru en cilindro sello VA243

Nibiru aparece, según Sitchin, en el cilindro-sello VA243. En este se aprecia el Sistema Solar, incluyendo al planeta Nibiru.

Nibiru ya forma parte del imaginario popular. Algunos creen que es un nombre salido de una película de ciencia ficción y otros creen que lo inventó un loco. Lo cierto es que muy pocas personas se han aproximado al trabajo de Zecharia Sitchin sobre el planeta Nibiru con seriedad, y desde la neutralidad que otorga el respeto.

Sitchin plantea que, hace miles de años,  los dioses Anunnaki, mencionados en las tablillas sumerias, llegaron a la Tierra desde otro planeta. Crearon a los humanos y convivieron con ellos transmitiéndoles su conocimiento. En este link puede encontrar algunas de las evidencias que apoyan esta teoría.

Las preguntas que trataremos de responder en este, inusualmente extenso, artículo son: ¿sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru? ¿sobre que cálculos estableció su gigantesca órbita? ¿existen otras teorías sobre un planeta escondido en los confines del Sistema Solar?

El famoso cilindro-sello VA-243 (que podemos apreciar al inicio de este artículo y que revisaremos al final) no fue, como muchos creen, el punto de partida de la investigación de Zecharia Sitchin sobre Nibiru. En todo caso, Sitchin interpretó el cilindro-sello VA-243 apoyándose en otras evidencias. Si bien algunos estudiosos de la cultura sumeria interpretan de manera diferente la iconografía de esta tablilla. Hasta ahora, no hay ninguna interpretación definitiva. Todas, incluyendo la de Sitchin sobre la referencia a Nibiru, son hipótesis.

 

Nibiru

Zecharia Sitchin (1920-2010), defendió la existencia del planeta Nibiru por más de 30 años.

¿Sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru?

Sitchin empieza la búsqueda del planeta Nibiru, del que habrían venido los Anunnaki, en los textos de las tablillas sumerias. Dentro de la visión de Sitchin, estos relatos sumerios suponen documentos científicos e históricos que narran la vida y obra de estos seres mientras vivieron entre los humanos y nos entregan indicios sobre el planeta Nibiru. Cabe aclarar que en este punto de su investigación, Sitchin aún no había deducido que el nombre del planeta de los Anunnaki era Nibiru, sin embargo, para facilitar la comprensión del texto usaremos la palabra Nibiru para referirnos a este planeta.

Algunos pasajes, como el siguiente indican que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki.

“(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…” (Extracto del mito de Adapa citado por James Pritchard en “Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament”. Princeton University Press. 1969.)

Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru. Sitchin deduce que si los Anunnaki fueron capaces de realizar varios viajes entre la Tierra y Nibiru, este no debería estar demasiado lejos del Sistema Solar.

A partir de este detalle, Sitchin empieza a buscar textos o  representaciones artísticas que puedan encaminarlo en la búsqueda de Nibiru. Su primer hallazgo significativo es la representación (en la imagen de abajo) de la deidad sumeria Inanna, que extiende sus rayos a once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es esta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas.  Quizás, uno de esos planetas podría ser Nibiru. Sitchin lleva su hipótesis al límite de lo razonable, aunque hay que precisar, que no existe ningún consenso sobre el significado de las estrellas que rodean a la deidad.

 

Nibiru

La primera representación que Sitchin encuentra en la búsqueda de Nibiru, en la que se aprecia a Ishtar, "La Dama de los cielos", rodeada de estrellas. Sitchin sostiene, que esta tambien podría haber sido una forma de representar el Sistema Solar.

Sitchin se pregunta, si fuera cierto que esta representación de Inanna es también una representación del Sistema Solar ¿por qué los sumerios contaban a 11 planetas? ¿estaba Nibiru entre estos once planetas?

Antes de continuar, Sitchin decide indagar sobre el nivel de conocimiento astronómico de los sumerios, y para eso, nos presenta su visión del desarrollo de la astronomía.

Para él, Nicolás Copérnico tomó de los astrónomos griegos la teoría de que la Tierra giraba alrededor del Sol. Sitchin nos pone dos ejemplos:

  • El astrónomo griego Aristarco de Samos(310-230 a.C.) sostenía, en el siglo III a.C., que los desplazamientos de los planetas eran más comprensibles si se ponía al Sol en el centro del sistema.
  • El astronomo, matematico y geografo griego Hiparco de Nicea (190-120 a.C.), en el siglo II a.C, descubrió el fenómeno de precesión de los equinoccios, un fenómeno que sólo se puede explicar si uno considera que la Tierra es una esfera y no una superficie plana, como se creía hasta el siglo XV.

Siguiendo con la búsqueda de Nibiru, Sitchin sostiene que astrónomos como Hiparco, quien había vivido en Asia Menor, sabían que la Tierra era una esfera pues habían recibido el conocimientos de fuentes mesopotámicas. Para probar su hipótesis, Sitchin nos cuenta:

 “El mismo Hiparco confirmó en sus escritos que sus estudios se basaron en un conocimiento acumulado y verificado durante milenios. Y nombró a sus mentores, «los astrónomos babilonios de Erek, Borsippa y Babilonia». Gemino de Rodas indicó a los «caldeos» (los antiguos babilonios) como los descubridores de los movimientos exactos de la Luna. El historiador Diodoro Sículo, en el siglo i a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica, y afirmó que «los caldeos dieron nombre a los planetas… en el centro de su sistema estaba el Sol, la luz más grande, del cual los planetas eran ‘descendientes’, reflejando la posición y el brillo del Sol»”

Según Sitchin, los astrónomos sumerios fueron los primeros en descubrir que la Tierra giraba alrededor del Sol.

 

Nibiru

Según las investigaciones de Zecharia Sitchin en su búsqueda del planeta Nibiru, Nicolás Copérnico obtuvo el conocimiento para estudiar y comprobar la teoria heliocéntrica del Sistema Solar de astrónomos griegos como Hiparco de Nicea y Aristarco de Samos, quienes la tomaron de los astrónomos sumerios.

Pero, ¿qué evidencias tenemos sobre el avanzado conocimiento astronómico de los sumerios? ¿los astrónomos sumerios conocían a Nibiru?

Sitchin nos pone algunos ejemplos:

  • El profesor Alfred Jeremías descubrió que los astrónomos mesopotámicos conocían el fenómeno de la retrogradación, el curso errático y serpentino que parecen tener los planetas cuando son observados desde la Tierra.
  • Un texto clasificado como el AO.6478, presenta una lista de 26 estrellas visibles a lo largo de una línea, que sería lo que hoy llamamos el Trópico de Cáncer, y precisa las distancias entre las estrellas, medidas de tres formas diferentes.
  • El profesor H. V. Hilprecht de la Universidad de Pensilvania, analizó varias tablillas sumerias que contenían operaciones matemáticas, y encontró que todas se basaban en el numero 12’960,000. Su análisis concluyó que este numero estaba relacionado con el Gran Año zodiacal de 25,920 años terrestres, lo que significaba que los sumerios conocían bien el fenómeno de precesión.
  • El profesor George Sarton descubrió que las posiciones de los cuerpos celestes se calculaban con dos métodos: uno tardío, utilizado en Babilonia; y uno más antiguo, utilizado en Uruk. Lo inesperado de su descubrimiento es que el método más antiguo, el de Uruk, era más preciso y sofisticado que el tardío.

Para Zecharia Sitchin, no queda duda de que los sumerios tenían un nivel de conocimiento astronómico muy avanzado para su época, y hasta para la nuestra. Los sumerios, deberían haber conocido la existencia del planeta Nibiru.

 

Nibiru

El disco sumerio clasificado como K8538 es una prueba más del avanzado conocimiento astronómico de los sumerios. Desde 1880 hasta la actualidad, ha sido objeto de todo tipo de hipótesis, incluida la de Sitchin. Eso lo veremos en la siguiente entrega de esta serie.

Nibiru y los sumerios

Regresemos a Nibiru.

Luego de encontrar representaciones artísticas que podrían representar un Sistema Solar con 12 planetas y comprobar el nivel de conocimientos astronómicos de los sumerios, Sitchin nos refiere al termino sumerio “mul”.  Según sus investigaciones, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el termino “mulmul”.

Los estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “pléyades”. Pero, el investigador Franz Kugler sostuvo que el termino no podía ser traducido como “pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”.

Sitchin, entonces, propone que “mulmul” es el termino que los sumerios habrían usado para referirse al Sistema Solar utilizando la repetición (MUL.MUL) para indicar el grupo como una totalidad. Para reforzar su teoría cita una traducción de Charles Virolleaud. Este investigador tradujo el texto mesopotámico clasificado como K3558, que describe a los miembros del grupo “mulmul”:

El número de sus cuerpos celestes es doce. Las estaciones de sus cuerpos celestes doce. Los meses completos de la Luna es doce.”

Sitchin nos presenta otro texto que apoya su teoría. Ernst Weidner encontró que, algunos textos sumerios como la llamada tablilla TE se referían al “camino del Sol” de la siguiente manera:

“naphar 12 shere-mesh ha.la sha kakkab.lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu” 

Weidner tradujo la inscripción anterior como:

“todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas”.

Nibiru

Podemos apreciar a los 8 planetas "oficiales" de nuestro Sistema Solar, y dos planetas enanos, Plutón y Ceres. Plutón se encuentra más allá de Neptuno, y Ceres en el cinturón de asteroides. Los sumerios contaban a Nibiru como un planeta más del Sistema Solar.

Para Sitchin, los textos mencionados confirman que los sumerios contaban a 12 cuerpos celestes en el Sistema Solar, incluyendo al Sol y a la Luna. Si en la actualidad sólo contamos “oficialmente” a 8 planetas en el Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno) ¿cómo llegaron los sumerios y los Anunnaki a contar doce cuerpos celestes en el Sistema Solar? ¿estaba Nibiru entre esos doce cuerpos celestes?

Si incluimos al Sol y a la Luna, como Sitchin sostiene que hacían los sumerios instruidos por los Anunnaki, llegaríamos a 10. Pero aún nos faltan dos. Sitchin propone que uno de esos planetas es Plutón y el otro es Nibiru, el planeta de los Anunnaki. Revisemos el caso.

Nibiru, Plutón y los planetas enanos

Plutón es un planeta de menor tamaño cuya órbita lo mantiene en la parte exterior del Sistema Solar, más allá de Neptuno. Su orbita está inclinada 17 grados sobre la orbita de los 8 planetas “oficiales” del Sistema Solar (plano que se denomina la “eclíptica”). Esa inclinación de 17 grados y su posición en los limites del Sistema Solar fue lo que hizo que Plutón pasara desapercibido por miles de años, hasta ser descubierto en 1930. Hoy en día, Plutón es considerado un planeta enano (ya no es parte de los planetas”oficiales” del Sistema Solar)  y no es el único de su especie. El planeta enano de mayor tamaño es Eris, luego le sigue Plutón, Makemake, Haumea y el asteroide Ceres.

Algunos investigadores se preguntan ¿por qué los sumerios conocían precisamente a Plutón y no a cualquier otro de estos planetas enanos? ¿por qué no afirmar que los dos planetas faltantes de la teoría de Sitchin eran dos planetas enanos que habían sido observados por los Anunnaki? ¿por que tendría que ser Nibiru uno de esos dos planetas faltantes?

Lo más probable es que Sitchin tenga razón, y Plutón haya sido el único planeta enano considerado por los Anunnaki y los sumerios como parte importante del Sistema Solar. La explicación podría estar en las orbitas de Eris, MakeMake y Haumea, que tienen 30 grados o más de inclinación sobre la eclíptica dificultando, extremamente, su detección y/o observación. Por algo, estos 3 planetas enanos han sido descubiertos en los últimos 10 años.

 

Nibiru

En esta ilustración podemos apreciar como la orbita de Plutón no está en el mismo plano de las orbitas de los ocho planetas del Sistema Solar.

¿Ceres podría haber sido considerado por los sumerios como otro planeta?  Su órbita sólo tiene una inclinación de 10 grados sobre la eclíptica (lo que lo hace más fácil de ubicar, por algo se descubrió en 1801) y se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Sin embargo, con un diámetro que es poco más de un tercio que el de Plutón, Ceres podría haber pasado desapercibido para los sumerios y/o los Anunnaki.

Es decir, existe la posibilidad de que los sumerios hayan observado a los 8 planetas “oficiales” y a Plutón, porque el ángulo de la órbita del último no se aleja demasiado del ángulo de las órbitas de los otros 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, como si lo hacen los otros planetas enanos descubiertos en los últimos 10 años.

Sitchin, entonces, identifica a los 12 planetas que representaban y a los que se referían los sumerios en sus textos como: los 8 planetas oficiales, el Sol, la Luna, Plutón y Nibiru, al cual a modo de identificación denomina como el 12avo planeta.

Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243

El complicado rompecabezas que Sitchin ha tenido que armar para plantear la teoría del planeta Nibiru va tomando forma, pero aún faltan muchos detalles.

Revisemos el famoso cilindro-sello VA243 (que podemos apreciar abajo). Sitchin propone que la disposición y tamaño de los círculos que aparecen en el cilindro-sello VA243 (de aparente origen acadio), guardan una relación con las posiciones y dimensiones de los planetas de nuestro Sistema Solar y nos indica la posición del planeta Nibiru.

 

Nibiru

Cilindro-sello VA243. Podemos apreciar la enumeración de planetas que hizo Zecharia Sitchin, corregida para su mejor entendimiento. 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol.

El único error de Sitchin es que, en su afán de probar que estos círculos representan a los planetas del Sistema Solar, no contempla la posibilidad más adecuada. Según Sitchin la Tierra es el circulo identificado como número 6. Nosotros proponemos, como se aprecia en la ilustración, que la Tierra es el circulo identificado con el número 9. Comenzando desde el punto que esta más abajo y siguiendo por izquierda tenemos 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol. De esta manera, la Luna (8) esta más cerca de la Tierra (9), Plutón(7) es el más alejado del Sol, y Mercurio (6) es más pequeño que la Tierra.

Es cierto que, inclusive en este caso, Venus aparece representado más grande que la Tierra, pero no olvidemos que estamos tratando con representaciones artísticas de más de 4,000 años de antigüedad. Para Sitchin, el planeta identificado con el número 4, es el planeta Nibiru, el planeta de origen de los Anunnaki.

Veamos si el símbolo central, realmente, puede ser un Sol.

Según Jeremy Black y Anthony Green en su trabajo “Dioses, Símbolos y Demonios de la Antigua Mesopotamia”, el símbolo del dios Sol Utu o Shamash es una estrella de 4 puntas dentro de un disco, con 3 líneas ondulantes saliendo de cada una de las intersecciones de las líneas que forman las puntas de la estrella (ver imagen arriba). El símbolo central que Sitchin denomina como el Sol es una estrella de 6 puntas, no tiene ninguna línea ondulante, y no está dentro de un disco. Por consiguiente, no puede ser Shamash. Tampoco puede ser Ishtar pues según el mismo estudio citado más atrás, el símbolo de esta deidad es una estrella de 8 puntas dentro de un disco. Tampoco es una estrella, pues normalmente se representaban con 8 puntas.

 

Nibiru

A la izquierda la representación de Ishtar (una estrella de 8 puntas encerrada en un circulo). A la derecha arriba, el símbolo que aparece en el cilindro-sello VA243. A la derecha abajo, el símbolo del dios Utu/Shamash.

Según Jeremy Black y Anthony Green las estrellas de 6 puntas, como el signo que Sitchin identifica como el Sol, no tienen un significado conocido:

“El motivo de una estrella de 6 puntas ocurre durante el mismo periodo (neo-asirio) pero es de significado desconocido.” 

¿Podríamos estar ante un representación del Sistema Solar, como un todo, y no exclusivamente del Sol? en otras palabras, ¿podría ser esta una representación del Sistema Solar al que, según Sitchin, los sumerios llamaban “mulmul”?

La investigadora Van Buren sostiene que los círculos y el símbolo central del VA243 no son más que una representación de las pléyades, el que algunos estudiosos de la cultura sumeria llaman “mulmul”, pero la representación artística guarda muchas mas similitudes con el Sistema Solar que con las pléyades. Además, como hemos visto antes, Franz Kugler demostró que traducir “mulmul” como pléyades no era correcto pues habían varios textos que incluían al Sol y a la Luna dentro del “mulmul”.

Como ya sabemos, las hipótesis de Sitchin pueden pecar de audaces, pero tienen fundamentos lo suficientemente sólidos como para no descartarlas “a priori”.

Aún quedan algunas interrogantes, en la próxima entrega analizaremos como fue que Nibiru estuvo involucrado en la formación del planeta Tierra.

Fuentes:

- Zecharia Sitchin.(2007). Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book III of The Earth Chronicles. The Wars of Gods and Men. Harper Collins.

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oct
31
2011

Las Crónicas Anunnaki III: Después del diluvio


Anunnaki Enki y Enlil

Ilustración sumeria donde se puede apreciar a los Anunnaki Enki (segundo de la derecha) y Enlil (a la izquierda).

Esta es la tercera de una serie de entregas sobre la historia de los Anunnaki, quienes según Zecharia Sitchin, fueron los creadores de la vida en la Tierra. Veremos su llegada desde el planeta Nibiru, sus luchas internas, su afán por encontrar cierto tipo de metales, la construcción de sus bases espaciales, la creación del hombre y su retorno a Nibiru hace algunos miles de años.
Para facilitar la lectura del relato hemos omitido las referencias a las tablillas sumerias y nos hemos limitado a  seguir al pie de la letra la extraordinaria historia contada por Zecharia Sitchin, inspirada en su interpretación de las tablillas. Los temas irán apareciendo según el desorden en el que ordenadamente escribió Sitchin.

Las Crónicas Anunnaki III: Después del diluvio

Los Anunnaki habían llegado a la Tierra para buscar oro, cansados de trabajar en las minas crearon a un ser primitivo mezclando sus genes con el de los monos. Todo fue bien hasta que llegó el diluvio. Los Anunnaki, que sabían del diluvio que estaba por llegar, decidieron abandonar la Tierra y dejar a los terrestres a su suerte. Pero Enki le advirtió a su fiel seguidor Ziusudra de lo que se venía y le dio un artefacto para que llevase un barco al punto más alto de la región, donde estaría a salvo de las gigantescas olas.

En la época en la que ocurrió la catástrofe algunas de las principales deidades, miembros del sagrado circulo de los doce, eran de alguna manera “hijos de la Tierra”. Nanar, (también conocida como Sin) e Ishkur (también conocido como Adat) quienes eran los hijos más jóvenes de Enlil habían nacido en la Tierra. También habían nacido en la Tierra los hijos gemelos de Sin, Enki y Ninti (a quien Enki le habría confesado como ayudó a Ziusudra). Todos unidos sugirieron que los Anunnaki no debían dejar la Tierra sino que más bien deberían permanecer en la órbita terrestre para ver que sucedería.

Efectivamente, después de que terminó el vaivén de la inmensa ola y dejó de llover, las picos de las montañas empezaron a aparecer y los rayos atravesaron las nubes pintando un arco iris en los cielos.

Enlil, al descubrir que la humanidad había sobrevivido, se enfureció en un principio, pero después se ablandó. Se dio cuenta de que los Anunnaki aún podrían vivir en la Tierra; pero, si tenían que reconstruir sus centros y reanudar la producción de oro, al hombre habría que permitirle proliferar y prosperar, y habría que dejar de tratarlo como a un esclavo para empezar a hacerlo como a un compañero.

 

Anunnaki

Ilustración sumeria donde se puede apreciar al dios Enki saliendo del mundo subterráneo.

En los tiempos antediluvianos, el puerto espacial para la ida y venida de los Anunnaki y de los suministros, así como para el embarque del oro, estaba en Mesopotamia, en Sippar. Pero todo aquel fértil valle entre el Éufrates y el Tigris tenía ahora encima miles de millones de toneladas de lodo.

Utilizando todavía la doble cumbre del Monte Ararat como punto focal sobre el cual anclar el ápice del Corredor de Aterrizaje(de la nave de los Anunnaki), erigieron dos montañas artificiales gemelas en el paralelo 30, a orillas del Nilo -las dos grandes pirámides de Gizeh-, para que hicieran de balizas de aterrizaje del puerto espacial postdiluviano de la península del Sinaí. Estaba tan cerca, incluso más, de las fuentes de oro africanas de lo que había estado el puerto espacial de Mesopotamia.

Para que los terrestres pudieran sobrevivir, multiplicarse y ser útiles a los Anunnaki, se les concedió la civilización en tres estadios. Se trajeron de Nibiru semillas para cultivos vitales, se domesticaron variedades silvestres de cereales y animales, se les enseñaron las tecnologías de la arcilla y el metal. Esta última fue de gran importancia, pues tenía que ver con el propio éxito de los Anunnaki a la hora de reanudar el suministro de oro, ahora que las viejas minas estaban atascadas de lodo y agua.

La primera vez que Nibiru pasó por las cercanías de la Tierra después del Diluvio se recibieron materiales vitales de allí, pero poco de valor se pudo enviar de vuelta. En las fuentes de oro de antaño había que encontrar filones nuevos, hacer túneles en las laderas, excavar pozos en la tierra, perforar las rocas. Había que dotar de herramientas a la humanidad -herramientas duras- para que pudieran extraer lo que los Anunnaki podían localizar y perforar con sus pistolas de rayos. Afortunadamente, la avalancha de agua también había hecho algo bueno, pues había expuesto filones, los había lavado y había llenado los lechos fluviales de pepitas de oro, mezcladas entre el lodo y la grava. Hacerse con este oro podría abrir nuevas fuentes, más fáciles de trabajar, pero de más difícil acceso y transporte, pues el lugar en donde había pepitas de oro en grandes cantidades estaba al otro lado de la Tierra: allí, a lo largo de unas cadenas montañosas frente al gran océano, habían quedado expuestas riquezas indecibles. Y estaban allí para hacerse con ellas, si los Anunnaki iban allí; si se podía encontrar un modo de embarcar aquel oro. ¿Viajarían los Anunnaki a otros continentes de la Tierra en busca de oro? ¿realmente el hombre dejaría de ser un esclavo de los Anunnaki?

Síganos en la próxima entrega de las crónicas Anunnaki según Zecharia Sitchin.

Fuentes:

- Zecharia Sitchin.(2007). Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book III of The Earth Chronicles. The Wars of Gods and Men. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book IV of The Earth Chronicles. The Lost Realms. Harper Collins..
- Zecharia Sitchin. (2007). Book V of The Earth Chronicles. When Time Began.Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book VI of The Earth Chronicles. The Cosmic Code. Harper Collins.

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oct
5
2011

Las Crónicas Anunnaki I: el comienzo

Anunnaki tablilla VA 243

Ilustración sumeria en la que se aprecia al Anunnaki Enlil sentado, nótese su gran estatura.

Esta es la primera de una serie de entregas sobre la historia de los Anunnaki, quienes según Zecharia Sitchin, fueron los creadores de la vida en la Tierra. Veremos su llegada desde el planeta Nibiru, sus luchas internas, su afán por encontrar cierto tipo de metales, la construcción de sus bases espaciales, la creación del hombre y su retorno a Nibiru hace algunos miles de años.
Para facilitar la lectura del relato hemos omitido las referencias a las tablillas sumerias y nos hemos limitado a  seguir al pie de la letra la extraordinaria historia contada por Zecharia Sitchin, inspirada en su interpretación de las tablillas. Los temas irán apareciendo según el desorden en el que ordenadamente escribió Sitchin.

Las Crónicas Anunnaki I: el comienzo

En algún momento 4,000 años a.C el gran Anu gobernante del planeta Nibiru vino a la Tierra en una visita oficial.

No era la primera vez que Anu hacía el arduo viaje espacial. 440,000 años terrestres antes (solamente 122 años en el tiempo de Nibiru) su primer hijo Enki había guiado al primer grupo de 50 Anunnakis a la Tierra para obtener el oro con el que el séptimo planeta había sido bendecido.

En Nibiru, la naturaleza y la tecnología se habían combinado para desgastar y dañar la atmósfera del planeta. Una atmósfera necesaria no solo para respirar sino para crear en el planeta una especie de efecto invernadero y prevenir así que su calor interno se disipara. Según los científicos de Nibiru, solamente suspendiendo partículas de oro, muy alto sobre el planeta Nibiru, se podría salvar la atmósfera e impedir que Nibiru se convirtiera en un planeta congelado y sin vida.

El brillante científico Enki aterrizó sobre el golfo pérsico y estableció su base llamada Eridu. Su plan era obtener oro extrayéndolo de las aguas del golfo pero lo que se obtuvo no fue suficiente. La crisis en Nibiru empeoró.

 

anunnaki

Ilustración de los dioses sumerios que según Sitchin serían los Anunnaki.

Cansado de las promesas de Enki de que el proyecto tendría éxito, Anu vino a la Tierra acompañado de su otro hijo Enlil para ver lo que sucedía.

Enlil no tenía la brillantez científica de Enki pero era un excelente administrador. Alguien que no estaba fascinado con los misterios de la naturaleza pero que tomaba acciones. Y lo que había que hacer, según los estudios, era extraer el oro a través de minas en el lugar donde era más abundante, el sur de África.

Hubo discusiones, no sólo a causa del proyecto sino también a causa de la rivalidad entre los hermanos. Anu inclusive pensó en quedarse en la Tierra y dejar que uno de sus hijos gobernara Nibiru, pero la idea solo causó más discordia. Finalmente se decidió que Enki iría a África a organizar la minería y Enlil se quedaría en el EDIN (Mesopotamia) construyendo las instalaciones necesarias para refinar el metal y enviar el oro hacia Nibiru.

Y así Anu regresó al planeta de los Anunnaki. Esa fue su primera visita.

Luego vino la segunda visita a causa de una emergencia. 40 años de Nibiru después de la llegada de los primeros Annunnaki, aquellos que habían sido asignados para trabajar en las minas de oro se amotinaron.

Los Anunnaki del sur de África, supervisados por Enki, se negaron a seguir trabajando en las minas y tomaron a Enlil de rehén.

Se llamó al consejo de los dioses. Enlil insistió en que Anu viniera a la Tierra y lo presidiera para juzgar a Enki.

Anu vino y en presencia de todos los líderes reunidos, Enlil describió los acontecimientos y acusó a Enki de liderar el motín. Pero cuando los amotinados contaron su historias, Anu simpatizó con ellos. Eran hombres del espacio no mineros, y su carga laboral se había vuelto demasiado pesada.

Pero ¿no se necesitaba hacer ese trabajo? ¿Cómo sobreviviría la vida en Nibiru sin el oro de las minas?…

Síganos en la próxima entrega de las crónicas Anunnaki según Zecharia Sitchin.

Fuentes:

- Zecharia Sitchin.(2007). Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book III of The Earth Chronicles. The Wars of Gods and Men. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book IV of The Earth Chronicles. The Lost Realms. Harper Collins..
- Zecharia Sitchin. (2007). Book V of The Earth Chronicles. When Time Began.Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book VI of The Earth Chronicles. The Cosmic Code. Harper Collins.

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jul
28
2011

El último deseo del Dr. Sitchin

Sitchin Reina Puabi

Zecharia Sitchin murió con la esperanza que el ADN de la reina Puabi pudiera comprobar sus teorías.

“Quizás comparando su genoma con el nuestro, podríamos descubrir cuales son esos genes que deliberadamente no nos dieron. Quizás. Yo no lo puedo garantizar pero quizás.”

Esta es una de las últimas declaraciones hechas por el Dr. Zecharia Sitchin. El Dr. Sitchin fue uno de los más conocidos investigadores de las tablas sumerias. Dedicó más de treinta años de su vida al estudio de esas tablas y desarrolló la teoría de los Annunaki y el Planeta Nibiru. Según el Dr. Sitchin, una raza de extraterresteres denominada los “Anunnaki” llegó a la tierra hace más de 5,000 años y creó a los humanos por medio de un experimento genético. Zecharia Sitchin nos abandonó el 9 de Octubre del 2010 a los 90 años.

En Enero del 2010, el Dr. Zecharia Sitchin solicitó al Museo de Historia Natural de Londres que hiciera un examen de ADN a los restos de la “Reina Puabi”, una gobernante sumeria que vivió hace más de 4,500 años. Los restos de la “Reina Puabi” fueron encontrados en una tumba entre los años 1920 y 1930, en el territorio que hoy pertenece a Irak. Expertos forenses del Museo de Historia Natural de Londres determinaron que Puabi tenía aproximadamente unos 40 años cuando murió y que probablemente fue una reina de la Primera Dinastía de Ur. El Dr. Sitchin siempre sostuvo que ella fue más que una reina, la catalogó como una “Nin”, un termino Sumerio que para el Dr. Sitchin significa “diosa”. Para él, la “Reina Puabi” era una semidiosa relacionada genéticamente con los visitantes del Planeta Nibiru, quienes según su teoría, habrían creado la especie humana, y por eso pedía que se le hiciera un examen de ADN.

Cosnciente de lo audaz de sus planteamientos, Sitchin afirmó, “Realmente estoy arriesgando el trabajo de mi vida en este resultado”.

Zecharia Sitchin

Zecharia Sitchin (1920-2010).

Sin embargo, Zecharia Sitchin mantuvo sus convicciones intactas. “En todos los campos, todas mis conclusiones, están siendo corroboradas” Y el tiempo le ha empezado a dar la razón en algunos de sus más controversiales argumentos sobre la existencia del planeta Nibiru. Algunos astrónomos han encontrado que planetas distantes pueden tener orbitas mucho más excéntricas y sesgadas de lo que imaginábamos, e inclusive en la comunidad científica se habla de un planeta gigante que se oculta en el borde de nuestro sistema solar. Todos estos descubrimientos hicieron que el Dr. Sitchin dejara este mundo con la esperanza que el planeta Nibiru, lugar de origen de los Annunaki, mostrara su rostro nuevamente.

El examen de ADN a los restos de la “Reina Puabi” podría ser el tributo póstumo al trabajo de Zecharia Sitchin. El Museo de Historia Natural de Londres aún no ha otorgado ningún permiso para la realización de los exámenes.

A continuación algunos extractos de una de las últimas entrevistas que concedió Zecharia Sitchin. Esta entrevista fue realizada por msnbc.

Estudiar los restos de Puabi sería importante inclusive si no se encontrara nada relevante. Pero, ¿si no se encontrara nada realmente peculiar? ¿si se encontrara que la secuencia de ADN de los restos de la “Reina Puabi” es común?

ZS: Me vería como un tonto. Realmente estoy arriesgando el trabajo de mi vida en este resultado.

Entonces, ¿siente que esto podría refutar su visión de lo que eran los sumerios?

ZS: Bueno, no se puede realmente “refutar”. Si alguien dice “Yo no encontré nada” no lo refuta. Pero probablemente muchos dirán que refuta la tesis que he sostenido durante toda mi vida. Estoy dispuesto a arriesgar los 40 años de publicaciones sobre esto. Ahora, si puedo probar que estoy en lo cierto, no lo sé. Los resultados podrían decir, no encontramos nada interesante. Quizás una diferencia aquí y allá, pero se parece a nuestro ADN. Estoy seguro que la gente diría, “OK, la teoría de Sitchin ha colapsado”, Pero mira, tengo 90 años, que me importa. El libro que acabo de publicar, es mi libro final en el tema. Este es mi desafío a la comunidad científica, estoy realmente retando a la ciencia a que corrobore la Biblia. Si lo quieren en una frase, eso es lo que estoy haciendo. La ciencia, con su habilidad para hacer comparaciones genéticas, ahora tiene la oportunidad única de examinar esos restos óseos. Quizás Sitchin este en lo correcto, no les estoy pidiendo que me ayuden a probar mis teorías. Pero creo que si tengo la razón, podríamos abrir muchas puertas de entendimiento en religión, historia, genética, y muchos campos más.

Mucha gente dice que usted es un pseudo-historiador, o que ha interpretado de manera incorrecta la escritura cuneiforme del lenguaje Sumerio. ¿Este tipo de crítica le hace replantearse algunas de las cosas que ha dicho?

ZS: De ninguna manera. Primero, yo creo que cualquiera tiene el derecho de estar en desacuerdo conmigo. Si digo que esta frase significa eso, tu puedes decir “No, no es así”.

Zecharia Sitchin

Sitchin sostiene que los mitos tienen un origen histórico.

¿Hay algunas áreas donde ves que nueva evidencia ha aparecido y su visión ha cambiado a través de los años?

ZS: No, al contrario. Déjame darte un ejemplo. El planeta Nibiru esta listado en incontables textos de Mesopotamia. La interrogante fue debatida por eruditos ya en el siglo XIX, se preguntaban ¿qué planeta es este? Una escuela dijo, es otro nombre para el planeta Marte. Y otra escuela, es otro nombre para el planeta Júpiter. Cada grupo tenía sus razones para decir que no era Marte ni Júpiter. Y yo básicamente estoy de acuerdo con los dos grupos, los que dicen que no es Marte y los que dicen que no es Júpiter. Así llegue a mi conclusión, que es un planeta que no conocemos, con una gran orbita elíptica, y lo que ustedes ya conocen de mi teoría. Una de las críticas que me hicieron cuando salió mi primer libro “El 12avo Planeta” era que una orbita como esa no era posible porque con el tiempo la orbita se volvería más redonda y el planeta orbitaria más cerca del sol, o saldría del sistema solar. Pero que continúe en una orbita elíptica, orbita tras orbita no era posible. Y ahora, que ya conocemos los llamados “planetas extrasolares”, el veredicto es que una orbita elíptica es la norma.

Pero creo que algunas personas han entendido que una estrella o un planeta desconocido aparecerá en el sistema solar en el 2012.

ZS: No me relaciones con el 2012. Nada pasará en el 2012. La última vez que el planeta Nibiru estuvo cerca del planeta Tierra fue en el sigo VI AC. En mi libro “El Final de Los Días” encontrarás mapas estelares y toda la información necesaria, pero por favor, no me relaciones con 2012. Otro problema es que si haces una búsqueda en internet de “Anunnaki”, encontrarás un millón y medio de páginas web. La gente usa mis teorías y crea sus propias historias. Yo soy responsable por lo que digo, pero no por lo que otros dicen y por sus interpretaciones. Creo que hay una industria que se alimenta del pánico y del miedo. Yo pienso que los “dioses” sí visitaron la tierra. Ellos nos crearon, nos dieron el conocimiento, pero lo que no nos dieron, es eso justamente lo que estoy tratando de encontrar a través de los exámenes de ADN a la “Reina Puabi”. Quizás esté relacionado con la salud, con la inmortalidad, o con el cáncer y cosas así. Nosotros somos sus hijos. Ellos no regresarán para destruirnos, ni regresarán para usarnos como alimento. Estoy realmente horrorizado por estos alarmistas, no es justo.

La gente también dice que usted está siendo demasiado literal al leer, que está tomando como historia algo que es simplemente un mito.

ZS: Bueno, si esa es la crítica, es verdad. Mi respuesta a eso es, ¿y qué? Lo tomo literalmente, y otros dicen que no debería, entonces me declaro culpable. Mira, en Noviembre del año pasado, un cineasta vino a mi casa con su equipo de filmación, y por tres días acampó afuera de mi casa. Yo le dije, déjame en paz. ¿Qué es lo que quieres? El estaba haciendo una película sobre las 10 personas vivas más importantes del mundo. Y según él , yo era una de ellas. Así que le pregunté porque creía que yo era una de ellas, ¿a qué debía el honor? él me dijo “Porque has desmitificado la mitología. Has hecho algo muy grande, has tomado las mitologías de todo el mundo,  has mostrado de donde se derivan, has demostrado paso a paso, que están basadas en una serie de eventos reales”. Entonces, me declaro culpable. Es por eso que la mitología es tan similar en todo el mundo. No necesariamente, detalle por detalle, nombre por nombre, evento por evento, pero básicamente refleja un recuerdo de eventos pasados.

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