Jesucristo fue un judío revolucionario
Los Divulgadores
Jesús fue judío por linaje paterno y materno. Nació en Belén, lugar donde vino al mundo el legendario rey David, y también lo fue por formación. Jesús fue un judío revolucionario
    "Joven judío como Cristo", Rembrandt.
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    Jesucristo fue un judío revolucionario

    24 julio, 2011 por
    Jesucristo por Rembrandt

    “Joven judío como Cristo”, Rembrandt.

    Jesucristo fue judío por linaje paterno y materno. Nació en Belén, lugar donde vino al mundo el legendario rey David, y también por formación pues difícilmente alguien que no fuese judío conocería tan bien los textos sagrados de la religión judía como para atreverse a dar una lección a los sabios doctores del templo de Jerusalén. Jesucristo lo hizo siendo aún un niño.

    Lucas II, 46-47, Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. 

    Más aún, Jesucristo fue circuncidado como todos los judíos de la época.

    Lucas II, 21
, Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

    Jesucristo nunca negó la tradición judía, por el contrario se propuso restablecer el orden dictado por las leyes mosaicas.

    Mateo V, 17
, “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”.

    Sus seguidores lo llamaban Rabí, es decir, maestro de la religión judía.

    Juan IV, 31
, Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: “Rabbí, come.”

    Los evangelios nos cuentan también cómo Jesucristo predicó no sólo en las montañas o al borde de los lagos, sino también en el templo de Jerusalén, donde sólo podría haber predicado si era judío.

    Lucas XXI, 37, Por el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. Y todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo.

    Es más, en el siguiente pasaje de Juan el mismo Jesucristo se identifica como judío.

    Juan IV, 22
, Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

    Jesucristo por Van Honthorst

    “Cristo frente al gran sacerdote”, Gerrit Van Honthorst

    Para algunos estudiosos de la Biblia como John P. Meier, el asunto no tiene discusión, su voluminosa obra sobre Jesús se titula, “Jesús, un judío marginal”. Pero Jesucristo no fue un judío más, fue un revolucionario. Su revolución lo llevó a reformar varias leyes, usos y prácticas de la religión judía tradicional, lo que le valió la condena de los sacerdotes judíos del Sanedrín. Un ejemplo de esta nueva prédica revolucionaria fue la promesa del reino de los cielos a judíos y no judíos. En el Evangelio de Marcos, Jesucristo cura al criado de un soldado romano quien para los judíos representaba el poder opresor y enemigo del cual debían liberarse. Ningún maestro judío le predicaría a un romano, y menos aún lo ayudaría.

    Marcos VIII, 5-7
,  Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: “Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.” Dícele Jesús: “Yo iré a curarle.”

    Jesucristo tampoco respetó la prohibición del trabajo en los días sábados, razón por la que fue acusado por el Sanedrín.

    Lucas XIII, 10-16, Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad. “Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.” Replicole el Señor: “¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?”

    En esa época y según la tradición judía, las mujeres en el templo como en el hogar, tenían un rol subordinado al del hombre. Jesucristo las hizo discípulas suyas y abogó porque tuvieran una participación más activa y directa en el culto, esta fue una parte importante de sus reformas.

    Finalmente no hay que olvidar que Jesúcristo vivió, murió y fue enterrado como judío. Su revolución no creó ninguna religión y menos aún iglesia alguna. Su ministerio no tuvo un lugar fijo, fue itinerante, y abierto a todos los que quisieran escuchar el mensaje, sin importar raza, condición o credo alguno.


    Las citas bíblicas las hemos tomado de la New Revised Standard Version Holy Bible with Apocrypha. Oxford University Press, 1989. Para la versión en español hemos usado como base la anterior comparándola con La Biblia De Jerusalén Latinoamericana, Editorial Desclée De Brouwer, 2007. Hemos empleado además, como apoyo en caso de discrepancia, The Word Study Greek-English New Testament with Complete Concordance de Paul R. McReynolds, Tyndale House Publishers, 1999.

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    Oscar Mercado

    Oscar Mercado

    Historiador e investigador independiente. En Los Divulgadores, Oscar Mercado cubre los rubros de historia alternativa, arqueología, esoterismo y estudios bíblicos, entre otros. “Queremos sembrar dudas, cosechar respuestas y porque no, develar alguna verdad perdida entre los pliegues de la historia.”

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    11 Comentarios

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    1. / 12 enero, 2016

      ¿Por que llamarlo asesino, si el desde ese tiempo hasta ahora tiene ese poder de decir, hasta aqui llega tu vida, tal vez por lo mal que hemos hecho en ella, o por que estamos dañando, todo lo que creo el Padre, que es la naturaleza, al ser humano, a nosotros mismos como persona, viviendo una vida llena de oscuridad y maldad y por no conocer el amor que el nos tiene y en lugar de ayudarnos nos destruimos, y el con el poder del mismo padre tambien puede hacernos el llamado para conocerlo, o ponernos un alto, y puede dejarnos muertos o resucitarnos, seamos realistas y todos somos unos pecadores, pero no lo aceptamos, y no entendemos los mensajes que el nos da en cada momento de nuestra vida, ya que somos materia, carne, humanos, y no entendemos la sabiduria espiritual, que es lo que el quiere que descubramos y vivamos, y ese es el gran amor que nos ofrece, pero no lo comprendemos.

    2. José García Álvarez
      / 20 febrero, 2014

      Con todo respeto hacia los demás, confieso que estoy totalmente de acuerdo con las exposiciones de Alan. Son coherentes. Luego, se me ocurre preguntar: ¿Qué función tendrían tantos Evangelios publicados, entre canónicos y apócrifos, poniendo todos como protagonista a un hombre llamado Jesús? ¿Acaso hubo en la antigüedad muchos autores que se inventaron al mismo personaje o se plagiaron los unos a los otros? Esto no tendría pies ni cabeza. Luego, está el hecho de que la Biblia, con la historia del Cristo, ha sido el libro más vendido en el mundo, en todos los tiempos. Para mi gusto, en vez de centrarse tanto en la figura del hijo del carpintero que luego se convirtió en “la Luz del mundo”, habría que debatir su doctrina y sus consecuencias, que en realidad fue a lo que Él vino. El peloteo de unos a otros, cruzando verborreas bien documentadas, pero un poco apabullantes, no nos conduce a la verdadera esencia de la cuestión, que el Maestro definió tan claramente: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie llega al Padre, si no es a través de mi”. Que la Paz sea con vosotros y Dios os proteja y os cuide.

    3. Iván Antezana Quiroz
      / 21 enero, 2014

      De casualidad retorno por acá y veo que el estimado Alan se ha prodigado en toda una serie de especulaciones y actos de fe.

      Empecemos por las evidencias en sí: como Mari ha mencionado, no existe evidencia secular de la existencia de ningún Jesús de Nazaret. El “Testimonio Flaviano” ha sido abandonado hasta por el propio Vaticano, y su ausencia total en los textos de los apologistas cristianos de los siglos II y III es muy sintomático de su inexistencia para ese entonces. Simplemente, Josefo jamás escribió ese párrafo, ni la mención a Santiago que está más adelante, ni las otras que se intercalaron en “Las guerras de los judíos”, otra de sus obras, y que fueron tan desacreditadas en su época que no han llegado hasta nosotros. Esa famosa “evidencia” fue “descubierta” alrededor del 324 por el incansable propagandista cristiano Eusebio de Cesarea. No voy a ahondar mucho en esto, pero hay muchas razones literarias para descartar el “Testimonium” como una falsificación. Estudios recientes no sólo han mostrado que el uso de varios términos en griego no corresponden al uso que Josefo les da en las demás páginas de su voluminosa obra “Antigüedades judías” (en cuyo libro 18 aparece el párrafo), sino que, ¡oh, sorpresa!, corresponden al uso que les da nuestro buen amigo Eusebio de Cesarea. Considerando que Eusebio llegó a falsificar una carta escrita “de puño y letra” por el mismísimo Jesús de Nazaret, no es arriesgado apostar que él fue el responsable del “hallazgo” del “Testimonium”.

      En cuanto a las demás pruebas seculares, también han sido refutadas hace mucho tiempo. Básicamente, o son “interpolaciones” (eufemismo por el que se nombra a las falsificaciones de pasajes realizadas a raudales por los escribas cristianos) o son simples testimonios de oídas, que recogen el discurso cristiano del siglo II. Escritos como los de Plinio el Joven o Suetonio se ajustan a esta descripción, además de derrumbarse como evidencias de historicidad del personaje con una simple lectura (por ejemplo, el que Plinio diga que los cristianos “adoran a un tal Cristo como si fuera un dios”, es una simple indicación de culto, no una prueba de existencia de nadie; sólo el dogma desesperado puede llevar a esa conclusión). Más aún, el famoso pasaje de los “Anales” de Tácito, nuevamente, no es mencionado en absoluto por ningún apologista cristiano sino hasta el siglo XI, en que aparece en un manuscrito elaborado en el monasterio de Monte Cassino. Este códice se encuentra actualmente en la Biblioteca Lorenziana y análisis fotográficos han revelado que fue objeto de manipulación, pues el término “christianos” en realidad decía “chrestianos”, y aunque los apologistas se aferren desesperadamente a que significan lo mismo, pues no es así. Pero eso es irse por otro lado en este momento.

      La ausencia total de evidencias fuera del cristianismo hace que la única fuente para repetir la fábula del “Jesús histórico” sean los evangelios canónicos. Y, lamentablemente para los partidarios de esta fábula, ocurre que los evangelios son 100% ficción. No hay en ellos un gramo de historia, sólo son literatura. En ningún caso buscan describir el pasado, sino afectar el presente. Son simples libros teológicos, un segundo o tercer paso en la evolución doctrinaria del cristianismo, y no hay razones para fecharlos antes del año 90. Lo que los convierte en ficción literaria es el simple hecho de que son una reelaboración de la Septuaginta o “Biblia griega”, aproximadamente en unas tres cuartas partes. No es sólo que la Septuaginta sea una “inspiración”, sino que sus mismas palabras son usadas en el mismo orden en muchos pasajes de los evangelios. Otras partes de ellos son reelaboraciones bien identificadas de “La Odisea” o “La Ilíada”, y el autor de Mateo llega incluso a tomar una línea de las fábulas de Esopo. Incluso, los autores de Mateo y Lucas evidencias haber tomado ideas de las famosas “Antigüedades judías” de Flavio Josefo, publicadas pocos años antes de la muerte de su autor (ocurrida entre los años 98 y 101). Claro está, este no es lugar para empezar a citar esos casos, pues sería demasiado largo y en realidad motivaría algunas charlas especializadas, como las que he estado ofreciendo desde el año pasado.

      Ahora bien, si consideramos que absolutamente toda la idea que en Occidente se pueda tener sobre la supuesta “biografía” de Jesús proviene única y exclusivamente de los evangelios (¿a quién le enseñaron el “Testimonium Flavianum” o los “Anales” en primaria?), la condición de estos de ser una simple ficción literaria termina por quitarle todo el sustento a los partidarios de la historicidad.

      Ante esta orfandad, ya sólo les queda refugiarse en vulgares actos de fe, como la afirmación de que “existen más pruebas de Jesús que de Julio César” (espetada por Antonio Piñero, y que había sido formulada por F.F. Bruce hace más de 60 años), o la variante conocida como “apología 10/42”, según la cual hay más pruebas de Jesús que de Tiberio. Estudiosos como N. T. Wright cometen el despropósito de decirlo por escrito, y en los EUA hay algunos apologistas modernos como Habermas, que han tenido que retroceder ante las evidencias que han destruido por completo tan antojadiza teoría. En términos simples, de Jesús no hay monedas, ni bustos, ni estatuas, ni biografías, ni proclamas, ni registros, ni inscripciones, mucho menos una tumba, como es el caso de los mandatarios romanos en cuya época supuestamente vivió. Insistir en argumentación de ese tipo sólo revela fanatismo y una total falta de respeto por la investigación histórica seria.

      Finalmente, el último refugio de los dogmáticos defensores de la fábula del “Jesús histórico” es el oprobioso rincón de las especulaciones. “No puede ser que lo inventaran”, “los evangelistas lo habrían pensado mejor”, “la historia no podría haber sido de otro modo” y tantas declaraciones de fe desesperada que no apuntan más que al llamado “argumento de la necesidad histórica”. Este, a su vez, no es más que uno de los cinco requisitos para formular un “argumento de la mejor explicación” (los otros cuatro están en las pruebas materiales y sus características, que en el caso del supuesto Jesús son inexistentes). En este caso, para atreverse a afirmar que “la historia no podría haber sido de otro modo”, se requiere ensayar una explicación del cristianismo, y precisamente ocurre que la historia de este movimiento aporta explicaciones muy consistentes de su génesis sin necesidad de una figura histórica. En realidad, ningún cristiano medianamente cuerdo creía, hasta avanzado el siglo II, que su “Cristo” había sido una persona de carne y hueso del pasado reciente con una biografía definida. Los primeros 150 o más años de cristianismo transcurrieron con un “Cristo” místico y cósmico, muy a la usanza de ideas judías propias de la época. Luego empieza la narrativa terrenal, pero incluso el propio evangelio de Marcos no revela intenciones de historicidad como muchos quisieran. La necesidad de darle un asidero concreto espacial y temporal a Jesús es una idea bastante tardía, correspondiente a una vertiente literalista que para el siglo IV se consolidó como la ortodoxia bajo la denominación de catolicismo. Fueron los primeros católicos quienes establecieron que textos tan contradictorios como los evangelios canónicos eran una especie de “rompecabezas” y, con la simple ubicación de las epístolas al final del Nuevo Testamento, borraron de un plumazo la clara idea de que el cristianismo jamás insinuó historicidad alguna de Jesús en todas ellas (ni Pablo, ni I Clemente, ni Hebreos, ni Pedro, ni Juan evidencian conocer detalles de la supuesta vida de Jesús tal como aparecen en los evangelios).

      Hay mucha literatura al respecto, pero prácticamente ninguna está en castellano, quizás sea esa la razón por la cual muchos siguen cegados por el dogma del Jesús histórico, más aún porque el “consenso” sobre su existencia es sostenido por historiadores provenientes del cristianismo, lo cual lo hace un consenso muy dudoso. Autores como Wells, Doherty, Zindler, Price, Helms y Carrier han avanzado bastante al respecto, con argumentos que se afinan poco a poco. Por su lado, los partidarios de la historicidad siguen simplemente aferrándose a dogmas y actos de fe.

    4. Segundo Norberto Diaz
      / 20 agosto, 2013

      Estoy totalmente de acurdo, lo que pasa es que se nos ha vendido la imágen de un Jesucristo a como les conviene a las Iglesias y al Poder amangualado con las Iglesias. La salvación es un cambio, el amor es un cambio y el cambio es revolución, Y la revolución de comun acuerdo o bajo presión.

    5. Alan Brain
      / 2 julio, 2012

      Hola Mari,

      Te agradezco el comentario y respeto tu opinión pero difiero en la mayoría de tus afirmaciones hechas a título personal y quiero hacer algunas aclaraciones sobre el tema de si Jesús era judío o judeo o Nazareno.

      Empecemos por el tema de si Jesús era judío que es sobre lo que trata este articulo.

      Judíos, Judeos, Nazarenos y Nazareos

      Evidentemente, cuando el articulo dice que Jesús era judío, no se refiere a que en esa época se denominaban judíos (sabemos que no se denominaban así) pero se refiere a que Jesús practicaba las costumbres, ritos y creencias que pertenecen a la religión que hoy conocemos como judaísmo. Creo que eso lo hemos entendido todos, pues no soy el único que me tomo esa licencia.

      Si deseas buscarle tres pies al gato, podemos complicarnos más, pero la idea del artículo es esa y creo que es fácil de entender.

      Ahora bien, el Judaísmo, al margen de cómo se llamase en esa época, es una religión y una nacionalidad. Jesús y los doce apóstoles habían nacido en Israel y eran “judíos” por descendencia y por sus prácticas religiosas. Todos ellos comieron la cena de Pascua en la última cena, algo que solo los “judíos” practicaban, y existen muchos otros detalles mencionados en el artículo que los definen como “judíos”.

      Además, otra equivocación tuya, Jesús no era judeo como afirmas, porque no había nacido ni vivía en la región de Judea sino en Galilea. Jesús, en todo caso, era un Galileo.

      Te vuelves a equivocar cuando mencionas la palabra Nazareno. Jesús recibió el apelativo de “Nazareno” porque había crecido en Nazareth, así de simple.

      El grupo al que te refieres es el de los “Nazareos” no Nazarenos. Los Nazareos eran un grupo muy antiguo al que pertenecía el Sansón del Antiguo Testamento.

      En Nm.6: 1-6 (Antiguo Testamento) dice: “El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino…todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza…no se acercará a persona muerta”.

      Si leemos con detenimiento los evangelios y los hechos de los apóstoles, nos podemos dar cuenta que Jesús bebía vino y que no solo se había acercado a los muertos sino que los había tocado. Además, por algunas de las cartas de Pablo podemos inferir que Jesús no llevaba el cabello largo.

      1era Cor.11:14 dice: “al hombre le es deshonroso dejarse crecer el cabello”.

      Pablo no iba a llamar deshonroso a Jesucristo, ¿no te parece?

      Es decir, Jesús no era “Nazareo”, no pertenecia al grupo de los Nazareos porque había tocado a los muertos, bebía vino y probablemente no llevaba el cabello largo. Jesús era simplemente llamado el “Nazareno” porque había crecido en Nazareth.
      Ahora, que ha quedado aclarado el tema de los judíos y los Nazareos, quisiera explicarte mi posición sobre el tema del Jesús histórico.

      Sobre el Jesús histórico

      En mi opinión, sí existen suficientes testimonios históricos para confirmar la existencia de un personaje que vivió en el primer siglo de nuestra era y que, de alguna manera, inspiró lo que se escribió en los evangelios. Descartar esa posibilidad y negar de plano la existencia de Jesús es tumbarse de una sola frase cientos de años de búsqueda y estudio del Jesús histórico realizada por creyentes y no creyentes. Aunque, sería interesante contemplar la no existencia de Jesús, o su invención, para la gran mayoría de eruditos del estudio y análisis de la Biblia (Tabor, Ehrman, Wright, Brown, Meier, Metzger, Eisennman y muchos otros) así como para los arqueólogos que han buscado confirmar las historias de la Biblia, el personaje que los evangelios denominan Jesús existió.

      No podemos definir en que medida el Jesús que existió es el mismo que relatan los evangelios…

      Conozco las similitudes que presenta el relato de Jesús con mitos antiguos, pero eso no quiere decir que Jesús no existió sino que el cristianismo incorporó, para poder ser aceptado más fácilmente, otros elementos de diferentes cultos, esos elementos están en las fechas, en el mensaje, símbolos, etc

      Eso no es prueba de que Jesús no existió, es prueba de que el movimiento cristiano se apoderó de estos elementos para hacer que la gente se cambiara de filas, por decirlo de alguna manera, más fácilmente.

      Además, no sé si conoces la disciplina que estudia los textos de la Biblia para determinar su valor histórico, para encontrar el texto original entre tanta modificación. Bueno, si conoces esa disciplina, y si has leído algo de eso, (Tischendorf, Alland, Metzgert, Westcott, Hort y otros) te darás cuenta que es casi imposible que los cuatro evangelios canónicos hayan sido producto de una invención, y no hablo solo de los sinópticos y de la fuente Q. Me refiero al estudio comparado del texto del Códice Vaticano, el Códice Alejandrino, el Códice Sinaítico, del papiro p52 y de muchos otros.

      Es casi imposible que una invención, sin ningún fundamento real, haya producido tanta literatura que es consistente entre si.

      Es más, sigo, ¿sabes cuales son los escritos más antiguos del cristianismo?

      Son las cartas de Pablo, las que iba respondiendo a las comunidades cristianas que iban fundando cuando estas tenían problemas. En lugar de volver, ante la aparición de problemas en estas comunidades, Pablo les enviaba una carta.

      Las cartas verdaderas de Pablo, sabemos que algunas de ellas son falsas, están datadas hacia el 50 d.C. y el evangelio más antiguo, el de Marcos, está datado hacia el 70 d.C.

      Jesús, ¿una invención romana?

      Si hubiera existido un complot, invención colectiva, etc, como quieras llamarlo, ¿no te parece que el primer texto que debería haberse hecho conocido habría sido la narración de la vida del supuesto Jesús inventado, ósea los evangelios?

      ¿Y que me dices de las decenas de evangelios apócrifos? Muchos de ellos comparten escenas con los canónicos, muchos.
      En el escenario del Jesús inventado, ¿cómo explicas eso?

      Peor, en el escenario del Jesús inventado, ¿cómo explicas la aparición de muchas otras cristiandades que se quedaron en el camino?

      ¿El complot fue tan perfecto que generó evangelios apócrifos y muchas comunidades que tenían una interpretación particular del mensaje de Jesús? Muchas de estas cristiandades y muchos de los apócrifos aparecieron antes de que el “catolicismo” se convirtiera en la religión del Imperio romano en el siglo IV.

      En el escenario de la invención, ¿cómo explicas el rol del Imperio romano que persiguió sin piedad a los cristianos y que luego, por una vuelta de tuerca del destino a través de Constantino se congració con el cristianismo, gracias a su triunfo en la batalla del puente Milvio?

      ¿Fue todo una farsa?

      Sinceramente, si hubiera sido una farsa, probablemente, tendríamos versiones más fidedignas de los evangelios.

      Una de las pruebas de que esto no fue una farsa, es la última jugada que el destino le hizo a Constantino. En su lecho de muerte, en el 337 d.c., (25 años después del supuesto sueño previo a la batalla del Puente Milvio) Constantino, sin saberlo, fue bautizado por el obispo Eusebio de Nicomedia, quien era arrianista. (El arrianismo, había sido condenado como herejía en el 325 d.C, en el Concilio de Nicea)

      Constantino, murió bautizado por un hereje.

      La conversión al cristianismo de Constantino es sobretodo una maniobra política, si hubiera sido un verdadero creyente se habría bautizado antes de estar al borde de la muerte y no por un hereje.

      En el 312 d.C. supuestamente se convierte por el sueno de la batalla del Puente Milvio, pero no se bautiza

      En el 313, promulga el Edicto de Milan, en el que da libertad de religión en el Imperio Romano.

      Aquí esta la clave.

      Mientras Constantino apoyaba al cristianismo a través de la construcción y donación de edificios e iglesias (Basílica de San Pedro y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén), también construía monumentos a Apolo y a su Dios pagano el Sol Invictus. Esta dualidad de Constantino quedo registrada en la iconografía de la época. En las monedas del año 313 se observa la figura de Constantino con un halo de luz representando al Sol Invictus romano y al otro lado un signo cristiano. ¿Por qué este doble juego de Constantino? La respuesta es puro cálculo político. El Imperio Romano estaba en crisis y necesitaba aliados para fortalecerse. Los cristianos con una religión monoteísta al igual que la de Constantino hacían sentido. Es así que nace como un sincretismo la religión “Católica Apostólica y Romana”.

      En realidad, no se puede afirmar “Jesús no existió” de manera tan ligera haciendo referencia a Josefo y a Tácito y descartándolos como fuentes fiables o testigos oculares.
      Yo conozco bien la historia del cristianismo, y me parece que afirmar que Jesús no existió, no solo es una falta de respeto a los cientos de estudiosos de la Biblia que han escrito miles de libros en estos dos milenios sobre el tema tratando de dilucidar el asunto y que no se atreven a realizar afirmaciones tan categóricas. Además, así como lo pones, en dos líneas y sin demasiados argumentos, es una falta de respeto a los cristianos. Yo no soy cristiano pero considero que el respeto es lo primero para entablar cualquier debate.

      Si nos remitimos a las pruebas, mal que bien, existen más pruebas de que existió que de que no existió. Si alguien quiere presentar la hipótesis de que Jesús no existió debe cargar con el peso de la prueba y demostrarlo.

      Si conoces bien los escritos de los padres de la Iglesia, que son varios y son extensos, y que no puedes descalificar así como así, sabes que mencionan a Jesús…

      Disculpa por la larguísima respuesta.

      Un abrazo

    6. Mari
      / 1 julio, 2012

      Primero decirte que muy interesante tu comentario. (yo no soy creyente, pero respeto la opinión ajena). Para mí, Jesús más que ser una sola persona, es la amalgama de una serie de personajes (forma bastante común de escribir en esa época). En cuanto a los registros históricos, pues te diré que realmente no existe ninguno. El pasaje que citas de Flavio Josefo(colección que tengo la suerte poseer)es una interpolación posterior, dicho de otra manera, ése pasaje no fue escrito por Josefo (esto es reconocido hasta por el Vaticano, que enfatiza que fue escrito por un “cristiano piadoso”). En cuanto a Tácito, él escribe de oídas, Tácito no fue testigo de nada.Lo mismo ocurre con las otras referencias “históricas”.Ahora, en todo caso, si nos señimos a lo que dice la biblia, pues en ese caso Jesús no era judío, en todo caso era judeo, que no es lo mismo ( la palabra judío no existía en esa época). La palabra correcta es judeo, indicando sólo un lugar de procedencia. De otro lado, Jesús sería Nazareno (de la secta de los Nazarenos). Resumiendo, Jesús sería Judeo, de la Galilea de confesión Nazarena. De modo que en las discusiones que se daban fuera del templo lo que tendríamos es a un judeo fariseo discutiendo con un judeo nazareno.

    7. Alan Brain
      / 5 abril, 2012

      Hola,

      Gracias por el consejo. Tengo y he leido muchísimos libros sobre la vida de Jesús, algunos basados en especulaciones, otros en los canónicos, otros en los apócrifos, otros en la arqueologia, se han escrito cientos, por no decir miles. Sin embargo, nunca había escuchado de este libro. Gracias!

    8. SIMONRIGON
      / 5 abril, 2012

      SI UDS QUIEREN SABER CON PELOS Y SEÑALES LA VERDADERA VIDA DE JESUS…LEER…EL LIBRO “EL HOMBRE QUE CREO A JESUCRISTO..DE ROBERT AMBELAIN….QUEDARAN MARVILLADOS CON UN LIBRO TOTALMENTE CATEGORICO..DETERMNANTE ..EN LO QUE RESPECTA A LA VERDADERA VIDA DE JESUS¡¡¡Y LAS MANIPULACIONES ANTERIORES Y POSTERIORES AL VERDADERO MILAGRO..QUE EL “PRODUJO” PARA EL MISMO¡¡¡¡

    9. Luis
      / 24 noviembre, 2011

      La mala informacion y la poca atencion que la gente pone al leer la biblia o libros de historia, tambien la conveniencia de las iglesias de no abrir la caja de pandora sobre la verdadera identidad de Jesus para poser seguir sosteniendo sus dogmas, aparte que la religion es un tremendo negocio para muchos y algunos que se sostienen con el diezmo de sus seguidores que a muchos pastores si se le hiciera una auditoria tienen 4 o 5 casas cada uno.

      Jesus era Galileo y Galilea era de los GENTILES…..Termino usado por los Judios para denominar a todos los que no son Judios. El hecho de ser circuncidado no hace a una persona Judia como era la costumbre en ese tiempo.
      Pero a los doce anos que la persona tenia que aceptar la religion en la sinagoga como era la costumre en ese tiempo que solo habian 2 religiones o ser PAGANO o ser JUDIO, Jesus rechazo tener una religion porque el tenia que hacer los asuntos de su Padre, y por lo tanto no empezo a estudiar en la Sinagoga Judia sino que siguio sus estudios con los que verdaderamente lo estaban preparando para los asuntos de su Padre, por eso las Iglesias han ocultado INTELIGENTEMENTE los 21 anos que Jesus desaparece en la BIBLIA, para poder seguir sosteniendo sus dogmas. Pero la verdad cae por su propio peso y cada vez mas gente se esta dando cuenta de la verdad por eso desgraciadamente los lideres religiosos cada dia que pasa estan perdiendo mas seguidores lo cual seria todo lo contrario si informaran la verdad al mundo.

      Si Jesus hubiera sido Judio Los Judios lo hubieran seguido todos y Roma se hubiera convertido al Judaismo y no al Cristianismo.

      El Padre que nos enseno Jesus es todo Amor, Perfecto, Toda Sabiduria, todo Compasion.

      Contrario totalmente al Dios imperfecto que nos ensena el Antiguo Testamento, un Dios CELOSO, un Dios que ensena a preparar ejercitos para MATAR a sus enemigos, un Dios que intenta DOMINAR por la fuerza y el miedo, un Dios que necesita pruebas como intentar matar a su propios hijos para demostrarle que lo aman. Esto es la fuerza contraria al verdadero Padre.

      Esto y muchas cosas mas ayudados por los mercaderes de las diferentes religiones es lo que confunde a la gente y no la deja apreciar la verdad, por esos las personas por su confusion y mala informacion son como rebanos obedientes a su pastor sin saber que su Pastor es un LOBO dizfrazado de oveja.

      Luis

      Gracias

    10. Alan Brain
      Alan Brain
      / 28 octubre, 2011

      El Jesús que se desprende de los evangelios puede ser mitad invención de los evangelistas para impulsar una u otra causa de la época, y mitad real. Por ejemplo, el evangelio de Mateo fue escrito con la intención de establecer que muchas de las acciones de Jesús cumplían alguna profecía del Antiguo Testamento.
      Pero, en mi opinión, históricamente si existió un Jesús. Para eso tenemos fuentes como Flavio Josefo, historiador judío del siglo I, quien en sus “Antigüedades Judías” escribió.

      “Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.”

      Flavio Josefo no tendría ningún interés en inventar un personaje como el que relata.
      Luego tienes a Tácito, historiador romano también del primer siglo, que en sus “Anales’ escribió.

      “Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato”

      Existen otras referencias históricas.
      Si Jesús no hubiera existido, si no fuera un personaje real, entonces tendríamos que atribuirle a un movimiento organizado la creación de semejante mito. Aún más, estaríamos hablando de un mito mal diseñado pues los judíos (Jesús era judío) no identificaron a Jesús como el mesías que esperaban. Y tomó años para que los no judíos fueran aceptados como auténticos seguidores de Jesús.

      Los dos primeros siglos del movimiento cristiano nos muestran el nivel de diversidad que existía en las diferentes interpretaciones del mensaje de Jesús en comunidades como la de los ebionitas, los marcionistas, o los montanistas. Eso para mi es la consecuencia de algo que existió, que sucedió, pero que cada uno interpretó desde su punto de vista. Es imposible sea fabricada.

      Aquí te dejo algunos links que te pueden interesar:

      http://losdivulgadores.com/2011/08/el-nuevo-testamento-iv-las-otras-cristiandades/

      Un abrazo

    11. Iván Antezana Quiroz
      / 28 octubre, 2011

      No desvaríes, amigo. Jesús ni siquiera existió. Está demás ponerse a especular sobre un personaje de ficción para el cual no hay el más mínimo sustento de historicidad.

  • Robyramon
    12-01-16

    ¿Por que llamarlo asesino, si el desde ese tiempo hasta ahora tiene ese poder de decir, hasta aqui llega tu vida, tal vez por lo mal que hemos hecho en ella, o por que estamos dañando, todo lo que creo el Padre, que es la naturaleza, al ser humano, a nosotros mismos como persona, viviendo una vida llena de oscuridad y maldad y por no conocer el amor que el nos tiene y en lugar de ayudarnos nos destruimos, y el con el poder del mismo padre tambien puede hacernos el llamado para conocerlo, o ponernos un alto, y puede dejarnos muertos o resucitarnos, seamos realistas y todos somos unos pecadores, pero no lo aceptamos, y no entendemos los mensajes que el nos da en cada momento de nuestra vida, ya que somos materia, carne, humanos, y no entendemos la sabiduria espiritual, que es lo que el quiere que descubramos y vivamos, y ese es el gran amor que nos ofrece, pero no lo comprendemos.

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